AMOR DE MI VIA

AMOR DE MI VIA
SIMONCITO

sábado, 24 de mayo de 2008

ALFONSO LOPEZ MICHELSEN


ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN

Alfonso Antonio Lázaro López Michelsen (Bogotá, 30 de junio de 1913 - 11 de julio de 2007). Abogado y presidente de Colombia (1974-1978).
Hijo de las dos veces presidente de Colombia,
Alfonso López Pumarejo. Estudió en el Gimnasio Moderno y en la Universidad del Rosario, donde obtuvo su título de Abogado. Durante los gobiernos de su padre se mantuvo alejado de la labor política y se dedicó a la academia, convirtiéndose en profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del Rosario y a su profesión de abogado donde enfrentó una polémica en 1943 por representar a los accionistas colombianos de la compañía holandesa Handel acusado de favorecerse con una transacción de acciones de esta compañía mientras su padre Alfonso López Pumarejo ejercía la presidencia de la república.
Salvo por su participación como concejal de
Engativá en 1938 se puede considerar que López Michelsen empieza su vida política pasados los 40 años; para muchos el comienzo tardío en la política es consecuencia de las acusaciones del caso Handel.
Este caso en particular, es ampliamente descrito en la obra "El Mesías de Handel", de Enrique Caballero Escobar. Fue esta, una razón adicional que obligo a su padre Alfonso López Pumarejo, a presentar renuncia irrevocable al cargo de presidente de la republica en 1945.
Durante el gobierno de
Mariano Ospina Pérez (1946-1950) la acentuada violencia política obliga al ex presidente López a salir del país luego del incendio de su casa, su hijo Alfonso le acompaña en el exilio a México. En este país López Michelsen se dedica a la literatura a través la novela y el ensayo político y jurídico.
AÑOS 60: EL MRL (MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO LIBERAL) Y LA GOBERNACIÓN DEL CESAR
Tras la caída del General
Gustavo Rojas Pinilla en 1957, los López regresan al país. En 1959 un grupo de sus antiguos estudiantes del Rosario funda el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), como reacción al pacto del Frente Nacional en el que participaba su partido, el Partido Liberal Colombiano, y en el que López Pumarejo, recientemente fallecido, había sido gestor principal; se le ofrece orientar y dirigir el nuevo movimiento, y López Michelsen acepta el reto político. Hasta ese entonces, su única ambición era alcanzar la rectoría de su Alma Mater. Es elegido Representante a la Cámara en 1960 por el MRL y se presenta como candidato a la Presidencia en 1962, siendo ampliamente derrotado por el conservador Guillermo León Valencia.
En 1966 es elegido senador, y logra pactar el regreso del MRL al oficialismo de su partido un año después, siendo nombrado por el Presidente
Carlos Lleras Restrepo como el primer gobernador del recién creado departamento del Cesar; durante su paso por este cargo funda junto a Consuelo Araujo Noguera y Rafael Escalona el Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar, desde entonces es reconocido como uno de los principales conocedores y defensores de la música vallenata en Colombia. Un año después asume la cartera de Relaciones Exteriores, hasta el final del gobierno de Lleras, en 1970. El 16 de septiembre de 1966 participó en la ciudad de Medellín, como profesor, en la fundación de la Universidad Autónoma Latinoamericana, UNAULA, primera universidad colombiana que puso en vigencia los principios filosóficos del Manifiesto de Córdoba: cogobierno de estudiantes y profesores, libre cátedra, libre investigación científica, libre aprendizaje y vinculación de la universidad a los problemas de la sociedad.
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA (1974-1978) “EL MANDATO CLARO”
Para las elecciones de 1974 se presenta como precandidato de su partido, y logra la candidatura al derrotar al ex presidente Lleras Restrepo y luego del retiro de
Julio César Turbay, quien lo respalda. Ganó las elecciones por amplia mayoría sobre el candidato conservador Álvaro Gómez Hurtado y la candidata de la ANAPO María Eugenia Rojas; como dato curioso, los tres dirigentes eran hijos de ex presidentes. Como un detalle inolvidable de su fina irreverencia, se recuerda su discurso de posesión el 7 de agosto de 1974 cuando, al tocar el candente tema del diferendo limítrofe con Venezuela en relación con el Golfo de Venezuela, lo llamó "Golfo de Coquivacoa", haciendo referencia así a su nombre indígena originario.
Durante su gobierno Colombia tuvo una segunda bonanza cafetera, pero a su vez altos niveles de inflación, además durante su periodo se inició la apertura para que las mujeres inicien la carrera militar voluntariamente, creó el HIMAT y el INCORA, estableció la mayoría de edad a los 18 años y restableció las relaciones de
Colombia con Cuba.
Participó internacionalmente en la firma del
Tratado Torrijos-Carter que garantizaba la futura devolución del Canal de Panamá por parte de los Estados Unidos a Panamá.
El
14 de septiembre de 1977 afrontó un Paro Cívico Nacional en protesta por las medidas antipopulares de su gobierno, se sabe de la muerte de varios sindicalistas y trabajadores heridos a manos de la fuerza pública, López Michelsen ese día impuso el toque de queda, este paro es recordado por los grupos de izquierda de Colombia por ser uno de los más grandes y por la acción brutal de la fuerza pública.
Al finalizar su mandato en 1978 reasume las riendas de su partido y se presenta a las elecciones de 1982 por el
Partido Liberal que dividido con la candidatura disidente de Luis Carlos Galán Sarmiento del Nuevo Liberalismo fue derrotado por el candidato conservador Belisario Betancur, quien lideró un movimiento que convocó sectores políticos que iban más allá de su partido
Reconocido por muchos como uno de los principales pensadores contemporáneos de Colombia, se decía que cada vez que López hablaba, "ponía a pensar al país".
Luego de retirarse de la política activa, tras rechazar ser candidato a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, emprendió una fuerte campaña en favor del intercambio humanitario desde 2002 y volvió a la plaza pública para respaldar a su partido, el
liberal en las elecciones de 2006; así mismo en 2005 participó a favor de la aprobación de una ley que otorgaba derechos patrimoniales a las parejas homosexuales. En sus últimos días fue miembro Honorario de la Academia Colombiana de Jurisprudencia y colaborador del periódico El Tiempo, en el cual mantenía una columna dominical.
Alfonso López Michelsen murió en su casa en la ciudad de Bogotá el 11 de Julio del 2007 a las 4:00 a.m, por causa de un infarto; el 12 de julio fue velado en el Capitolio Nacional, donde fue acompañado por cientos de simpatizantes y el 13 de julio fue sepultado en el Cementerio Central de Bogotá.
CURIOSIDADES
López Michelsen era conocido como "El Pollo" López, en referencia a que el "gallo" político de la familia era su padre el ex Presidente López Pumarejo; este apelativo adquirió aún más popularidad cuando Rafael Escalona compuso el paseo "El Pollo" en 1973 para que fuera utilizado en la exitosa campaña presidencial de 1974.
Desde su creación en 1968, López Michelsen nunca faltó a un Festival de la Leyenda Vallenata; aún en 2007, prefirió viajar a Valledupar que participar en el Congreso Nacional del Partido Liberal, que se celebraba en Medellín el mismo fin de semana.
Para las elecciones de 1986, López Michelsen emprendió una campaña para convencer al ex ministro
Virgilio Barco de postular a la Presidencia; pese al rechazo de Barco, al ser preguntado López por los medios acerca de la candidatura liberal a la presidencia éste respondió:"Y si no es Barco ¿quién?"; días después Virgilio Barco aceptó la candidatura.
Durante su administración, Alfonso López Michelsen decretó la emergencia económica para corregir el déficit fiscal, estableciendo un control de gastos de los institutos descentralizados; eliminación de subsidios y reducción del Certificado de Abono Tributario (CAT). Realizó la reforma tributaria y fiscal; estableció el impuesto de ganancia ocasional; triplicó el ahorro nacional; la inversión pública aumentó en un 61% y se incrementaron las exportaciones. A pesar de las medidas encaminadas a detener la inflación, ésta alcanzó el índice más alto de la historia. Por otra parte, López fortaleció las condiciones internas de la economía campesina para retener a esta población en su medio, logrando un aumento del 16% en la producción agrícola. Otorgó 986 títulos y se firmaron 4700 contratos de asignación de tierras; y el crédito agropecuario ascendió a 21 mil millones de pesos. Creó el Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras (HIMAT), y el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) recibió los distritos de riego.
Se aumentó en un 200% el salario mínimo en el campo y en la ciudad; se otorgó personería jurídica a 1100 sindicatos; se aumentó en un 40% la capacidad de energía eléctrica; se cambió la figura de "concesión" por la de "asociación" para la exploración petrolera; se construyeron gasoductos y oleoductos por 69 millones de dólares; se estructuró un plan de generación de energía de 2800 millones de dólares; se realizaron planes de vivienda para 246 mil familias; se destinaron 15 412 millones de pesos a planes de salud y se abrieron 30 nuevos hospitales; se destinaron 58 mil millones de pesos para la educación; se creó un millón de cupos para los cuatro niveles educativos; se invirtieron 2706 millones de pesos en construcciones escolares; se destinaron 6643 millones de pesos para vías de comunicación y 1432 millones para mejorar los puertos marítimos: Además, hubo bonanza cafetera y se abrió la carrera militar para la mujer.

Por otra parte sostuvo una campaña en la cual planteaba que la opinión publica debe saber con antelación cuales son los propósitos de un aspirante a la primera magistratura, en otras palabras deben discutirse los programas de gobierno, lo cual para López Michelsen constituye el Mandato Claro.

Lo que a nosotros nos deja evidenciar una forma sana en cuanto a la dirección o manejo de nuestros dirigentes.

Por otra parte cabe señalar que nuestros dirigentes siguen usando este método o ideología, llamado el mandato claro, evidenciado en las épocas de proselitismo político por cada uno de los candidatos, ya que firman ante las notarias correspondientes lo que será su programa de gobierno, dándolo a conocer públicamente, por diferentes medios.


Con la muerte de Alfonso López Michelsen, el año pasado, se cerró un largo capítulo de la historia oficial de Colombia, que marcó el siglo veinte. Es un cierre con formalismo, porque la historia de Colombia sigue siendo la misma. Se arrastra, una larga e interminable guerra. Infinita. Y menos fin tendrá mientras intervenga Estados Unidos como mentor de las oligarquías. Un aspecto característico de este cierre y apertura de otro proceso, de la transición uribista, el gobierno de Álvaro Uribe, es que los herederos oligarcas se unieron a grupos mafiosos para dirigir un Estado tutelado por Estados Unidos y su casta ultra conservadora.
En el largo capítulo de esta historia colombiana hay que destacar hoy los sesenta años que se cumplen de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, un caudillo liberal que en vida, y particularmente tras su muerte, marcó la historia de Colombia. La muerte de Gaitán fue el 9 de abril de 1948. Pareciera que sesenta años no son nada, y en verdad son bastante.Recapitulemos: López Michelsen, fue una figura del liberalismo, y uno de los “hijos del Ejecutivo”, como se estila llamar en Colombia a quienes son herederos de sangre y de hecho de los primeros cargos del país. A lo largo de su vida fue visto como teórico, buen ensayista, de la política, el manejo del Estado, oligárquico por supuesto, versado en vallenato y también estudioso del bolero, género musical latinoamericano.
Así López Michelsen fue entre otros detalles de su larga vida y abultado currículo, Presidente de Colombia, Canciller y primer gobernador que tuvo el Departamento del César, cuando Valledupar y áreas de influencias dejaron de ser La Guajira y asumieron carácter departamental. Así pulió sus conocimientos sobre vallenato. Fue padrino de vallenateros, y a su lado, en estos menesteres culturales del vallenato, estuvo la familia Araujo Noguera, actualmente afectada por el llamado "affaire" de la parapolítica, que le costó el cargo a la cancillera de la familia, y que tantos dolores de cabeza da al Presidente Álvaro Uribe.

Lo sustancial del legado del expresidente López Michelsen es su larga fidelidad a la oligarquía política de la cual fue heredero, además de un continuador de su permanencia en la estructura del poder social en Colombia. Como joven profesor y abogado litigante, López mereció el apelativo endilgado por Gaitán: hijo del ejecutivo.
Por acción u omisión, más allá de su exoneración jurídica, el hijo de López Pumarejo, contribuyó con sus habilidosas relaciones con la Handel a la caída del segundo gobierno de su padre, envuelto en una bruma de corrupción y desafecto de la opinión pública. Eran los tiempos en que ejercía la cátedra de Derecho Constitucional en la Universidad Nacional y barruntaba sus apuntes en libros, que muestran muy temprano su decidida apuesta por el legado hispano colonial y sus propuestas sobre el Estado fuerte. Fue un cultivador en el jardín de las ideologías históricas de la leyenda rosa de la dominación española.

En sus memorias, García Márquez, al referirse a los “maestros de grandes nombres”, se expresa así del expresidente: “Entre ellos Alfonso López Michelsen, hijo del único presidente colombiano reelegido en el siglo XX, y creo que de allí venía la impresión generalizada de que también él estaba predestinado a ser presidente por nacimiento, como en efecto lo fue”. Una manera de evocar lo que ha estado establecido en Colombia desde el siglo XIX: la herencia familiar del poder político de la oligarquía liberal-conservadora, a través de los llamados delfines, hijos del ejecutivo, parientes y una telaraña de intereses en la constelación de los poderes. El nepotismo para ejercer la dominación como algo establecido, normal, natural y lógico. En el porvenir veremos reaparecer al delfín, Alfonso López Caballero, reclamando como algo obvio, con todos los méritos que le da ser miembro del club, el ser nominado como candidato a inquilino del palacio de los presidentes.
Así las cosas, es lógico que López Michelsen fuera acérrimo opositor de la reforma agraria, no sólo la del presidente Lleras Restrepo, sino de todo tipo de reforma agraria en Colombia, y partidario de la vía capitalista en la agricultura, manteniendo la gran propiedad territorial latifundista y de hacienda. Su apología a la sociedad rural, tan oportuna en resaltar el folclor regional popular, le servía no obstante, para exaltar los valores de una oligarquía territorial de grandes familias.
Vivió para ver la fusión y complicidad de esta capa social con los nuevos hacendados y ricos, provenientes del narcotráfico y el crimen organizado. Y la irrupción de la ‘‘parapolítica’’, en la entraña misma del establecimiento que él defendió, con innovaciones de cambio que a la postre, eran de la estirpe del Gatopardo: que todo cambie para que todo siga igual.
Con el MRL, Movimiento Revolucionario Liberal, de oposición al Frente Nacional, López se erigió en un crítico brillante e incisivo de la nueva violencia, la supo analizar en sus mejores escritos políticos, como Vida, pasión y muerte del Frente Nacional, en que muestra como la vieja violencia liberal-conservadora, se ejercía por parte del Frente Nacional contra los disidentes del MRL y del campesinado. Además mostró el espectro social de esa nueva violencia. Esta actividad de escritor la mantuvo toda su vida, haciendo gala de su formación histórica y política, con un afán permanente por la actualidad internacional.Otra dimensión suya es la de haber defendido los logros de la Revolución Cubana y haber reestablecido las relaciones diplomáticas con la isla en su gobierno. Como Canciller de Lleras Restrepo, y luego como presidente, acentuó un propósito de solidaridad con la recuperación del canal de Panamá, así como su acción en la paz de Centroamérica, reconociendo el papel de la revolución Sandinista. No obstante, el gobierno de López Michelsen fue sencillamente reaccionario. Su máxima propuesta fue la famosa “pequeña constituyente”, un cenáculo bipartidista para reformar el Estado, que afortunadamente fracasó y que dejó maltrecho su prestigio como constitucionalista.
A los conflictos laborales y estudiantiles les dio tratamiento de movimientos subversivos, contra el orden público y con el expediente del Estado de Sitio reprimió la protesta y conculcó las libertades públicas, hasta llegar al paro cívico del 14 de septiembre de 1977, hace 30 años, el levantamiento urbano más importante desde el 9 de abril, con un saldo cuantioso de heridos, muertos y presos. Y el presidente exhibiendo tachuelas en la televisión, como prueba reina del propósito subversivo del paro, escena de la picaresca, que hizo las delicias de las caricaturas del maestro Osuna en El Espectador.
En la búsqueda de la reelección presidencial, se vio envuelto en relaciones peligrosas con la presencia del narcotráfico en su campaña, comenzando un nuevo ciclo político de la vida nacional signado por esta siniestra corrupción de las costumbres. El legado de senectud de López fue el del acuerdo humanitario, al que se dedicó con porfía. En sus escritos sobre este tópico desplegó creatividad jurídica y política, constituyendo su verdadero testamento político.



ASPECTOS GENERALES DEL PLAN DE DESARROLLO

El plan de desarrollo social económico y regional 1975-1978, tenía como objetivo central lograr un crecimiento de la economía que generara creación masiva de empleo y beneficiara “al cincuenta por ciento más pobre de la sociedad colombiana”. Según el doctor López Michelsen desde la década de los años treinta el país había tenido planes de desarrollo que se orientaron a proporcionar “un apoyo decisivo y una alta protección al sector moderno de la economía”.
Este fenómeno había implicado descuido del sector rural y ninguna solución a los problemas de los trabajadores agrícolas sin tierra o minifundistas. Este modelo de desarrollo basado en el estímulo a la industrialización “también fue dejando al margen de los beneficios del crecimiento económico, y por fuera de la economía moderna, a un numeroso grupo de personas en ciudades cuya población ha aumentado a un ritmo inusitado”.
Basado en las anteriores premisas planteó la urgencia de atenuar las desigualdades existentes entre campo y ciudad “reducir las brechas entre los barrios ricos y los barrios pobres, la brecha entre los que tienen acceso a los servicios de salud y educación, y los analfabetas y desnutridos”.
Para el logro de lo anterior la inversión pública se canalizaría prioritariamente al sector rural y a las ciudades intermedias. Dentro de ese orden de ideas, los planes sectoriales de salud y educación serían pilares importantes en el logro de los objetivos del plan general. El postulado que orientó esta estrategia fue muy claro: “se ha considerado que, a largo plazo, la* Investigador CIUP. Licenciado en Historia. Universidad del Rosario. Estudios de política de empleo más efectiva es dotar a la fuerza de trabajo de buena educación y buena salud con el fin de hacerla empleable”.
Los planes nutricionales irían en consonancia con los del sector educativo para aumentar las capacidades intelectuales de los educados. Acerca de las implicaciones de la desnutrición en el rendimiento escolar, afirmaba el plan: “Este fenómeno puede ser, precisamente la explicación de una parte sustancial de las bajas tasas de retención escolar y del hecho de que una gran masa de niños repita los primeros años de primaria”.
Otro de los supuestos del plan general que buscaba la integración con los planes sectoriales educativos planteaba “una apropiada política de alimentación y nutrición aumenta la productividad de las inversiones en educación, por cuanto no sólo acrecienta la capacidad de estudio y asimilación de los alumnos sino que también reduce las actuales tasas de deserción escolar”.
La nacionalización de la enseñanza

Una de las normas más importantes que se emitieron durante la administración López M., fue la Ley 43 del 11 de diciembre de 1975. La medida dispuso que la educación primaria y secundaria oficial sería en adelante “un servicio público a cargo de la Nación”. Es decir, todos los dineros que tradicionalmente gastaban los departamentos, intendencias y comisarías, el Distrito Especial de Bogotá y los municipios por este concepto, estarían en el futuro a cargo del fisco nacional. La ley dispuso que a partir de esa fecha la creación de nuevas plazas para maestros con cargo a la Nación se hiciera directamente por parte del Ministerio de Educación Nacional y redistribuyó el porcentaje que por concepto de impuesto a las ventas correspondía a cada administración regional. Igualmente, revistió al Presidente de la República de facultades por un período de doce meses, para que dictara el estatuto docente y estableciera su régimen salarial y prestacional. La medida dispuso también que las prestaciones del personal docente y administrativo causadas hasta esa fecha, estuvieran a cargo de las administraciones regionales. La Nación les concedía un plazo de 10 años para cancelar al Tesoro de la República el monto de dichos derechos. Así mismo, a partir de 1976 la Nación absorbería los gastos de funcionamiento por concepto de personal de la educación, inicialmente en un 200/o incrementándose año por año hasta completar el 1000/o en el año de 1980.

LA REESTRUCTURACIÓN DEL SECTOR EDUCATIVO

El plan sectorial del gobierno de López Michelsen, teniendo en cuenta los objetivos para la educación primaria (énfasis en las áreas rurales, promoción automática, mejoramiento de la calidad de la enseñanza, universalización o incrementos presupuéstales) planteó como una de las principales políticas la de “reestructurar el sistema educativo en sus diferentes niveles y modalidades, en busca de una mayor coherencia interna y de la adecuación de los programas al contexto socio-económico y características de los educandos”. La reestructuración anunciada en el plan se implementó en virtud del Decreto No. 088 de 1976. La medida organizó el sistema educativo en cuatro niveles: educación preescolar, educación básica, (primaria y secundaria) educación media e intermedia y Educación superior. La educación básica compuesta por cinco grados de primaria y cuatro de secundaria, se impartiría a la población escolar a partir de los 6 años de edad, y orientaría la vocación de los alumnos. Los cinco grados de primaria serían obligatorios y gratuitos en las escuelas del Estado. El Artículo15, definió la educación como un “servicio público en cumplimiento de una función social”.